
Amiga:
Sho se que soy muy mala en ortografía pero eso no significa que no sepa lo que cuesta andar poniendo los puntos en las ies.
Y no hablo de que "escribimos" ligero o sin poner atención, sino que hablo de ese momento en que nos detenemos a mirar lo que hay sobre el papel.
Hablo de ese instante en que decidimos corregir el borrador que venimos armando.
Hablo de las miles de veces que quisiéramos poner el corazón entre paréntesis o mejor entre corchetes para que esté a salvo y no se nos caiga del reglón de la vida.
Hablo de empezar, una vez por todas, a puntuar, aún sabiendo que preferimos mil veces los puntos suspensivos en pos de una esperanza, de una reflexión de la otra parte, de un clic en el alma que lee.
Hablo de cómo nos duelen las manos y la vida en los puntos finales, en la conclusión de párrafos tristes, sin rimas, sin sentido...
Somos así: diferentes y tan parecidas: Ambas necesitamos "volcar imperiosas" lo que nos quema por dentro, y somos tan idiotas que a veces, por no lastimar o pensar en el amor que tenemos por quien está del otro lado, no lo hacemos... o lo hacemos a media.
Y la idiotez radica en la crueldad de los textos que nos toca leer, de las veces que nos destrozaron manuscritos ajenos y a pesar de eso, nos pasamos noches enteras leyendo sin parar por más crueles que fueran las palabras.
Y me "enfurio" y te reto, como si sho diera cátedra del tema. Y te mando al rincón y te redoblo la tarea y te digo con voz firme que a veces me gustaría darte un par de "correctivos" gramaticales. Y la razón es simple... es que me veo reflejada en vos y eso duele porque se lo que se siente.
Si me pongo firme para retarte, debo hacerme firme para mí y para el mundo. Si el mundo me ve firme, no tengo que explicar lo que siento.
Predicar con el ejemplo le llaman.
Me dijiste que se pierde, que tenés miedo de tu letra... Amiga siempre se pierde, unos más otros menos... vos creerás perder el corazón, pero otros perderán tu sonrisa, tu alegría, el preocuparte diario por las cosas del otro, el estar ahí en todo momento, perderá lo que sos, lo que vales y aunque duela, si los otros no saben valorar eso, habrán perdido más y con el tiempo se darán cuenta.
Y se termina mayo... y hasta nos pusimos "fecha límite" para terminar de redactar.
Pensemos mejor que vienen otros meses... y pensemos que siempre tendremos historias nuevas por escribir, pensemos que si las lágrimas mojan nuestras hojas, vos me tendrás a mi para abrazarte y hacerte reír y sho te tendré a vos llegando con torta de chocolate para alegrar mi día.
Igual, nunca se sabe de las vueltas de la vida... los signos se cargan y descargan con diferentes valoraciones y sentidos.
Lo que si sabemos es que escribimos con el corazón y eso, amiga, es lo que nos hace diferentes del resto y tan parecidas al mismo tiempo.