Marche oootro cuento:
Dedicado a Briks que me pone palos en la rueda (jaja)
A mi amiga que se pone colorada cuando despeja su escritorio.
A la cofradía que me escucha y me aconseja.
Y a mi amigo, que me despluma en el aire (porque me quiere) y detessto que tenga razón aunque esperemos que se equivoque.
Hoy les traigo la verdadera versión de Mambrú:
Mambrú se fue a la guerra, ¡qué dolor, qué dolor, qué pena! Mambrú se fue a la guerra,no sé cuándo vendrá. ¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah! No sé cuándo vendrá.
Bueno, cuenta la historia que hace muuuuuchos, muuuuchos años marchaba por la vida un muchacho llamado Mambrú.
Parece que Mambrú era medio maraca, va completamente puto digamos y con mucho vértigo en la cola. Le encantaba dejarse el pelo largo, usar gel, pantaloncitos ajustados y musculosas que dejen ver el ombligo y andaba siempre cantando “…yo quiero mi pedazo, porque no me lo dan…” (Décadas después un grupo de 5 putines, lo tomarían como ejemplo, para canturrear por la calle Corrientes)
Vieron que antes a las chicas que quedaban embarazadas se las “mandaba” al campo o de “visitas” a la casa de algún tío lejano?. Bue a Mambrú lo mandaron a la “guerra”, (en realidad el pibe junto plata y se vino a la Capital para living la vida loca). Y la madre para disimular, cada vez que iba al almacén del barrio decía “que dolor, que dolor, que pena”.
¿Vendrá para la Pascua? ¡Qué dolor, qué dolor, qué pena! ¿Vendrá para la Pascua o por la Trinidad? ¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah! O por la Trinidad.
La Trinidad se pasa, ¡qué dolor, qué dolor qué pena! La Trinidad se pasa, Mambrú no vuelve más.
Y claro el tiempo pasaba y el varoncito de la familia no volvía …
Que iba a volver si ya estaba disfrutando como loca de unas tetas duritas como las de Luli Zalazar, se había puesto extenciones, colágeno en el morro, lentes de contacto color verde y depilación completa.
(Ahora: de dónde mierda sacan la plata estos muchachos para hacerse todo esto y mucho más, si yo apenas puedo pagar a la turra que cada 20 días me hace ver las estreshas con cada tirón que le pega a la cera. Igual si la respuesta es que lo hacen rompiéndose el culo, paso, seguiré con la tortura!!!!!!!!!!!!)
Por allí viene un paje,¡qué dolor, qué dolor, qué pena! Por allí viene un paje, ¿Qué noticias traerá? ¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah! ¿Qué noticias traerá? -Las noticias que traigo, ¡qué dolor, qué dolor, qué pena! -Las noticias que traigo, ¡dan ganas de llorar! Dan ganas de llorar! Mambrú ha muerto en guerra. ¡Qué dolor, qué dolor, qué pena! Mambrú ha muerto en guerra, y yo le fui a enterrar.
Bue, un paje… En realidad era un pajer* que se lo emperrrnaba a Mambrú every day y encima el descarado tuvo el tupé de decirle a la familia que el “lo enterró”, faltó que les contara que lo hacia vestir del flaustista de Hamelin y que todas las noches le sopleteaba la quena! Y mientras le mostraba el arte de destapar la canaleta, Mambrú gritaba llorando ¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah!
Con cuatro oficiales ¡qué dolor, qué dolor, qué pena! Con cuatro oficiales y un cura sacristán. ¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah! Y un cura sacristán. Encima de la tumba ¡qué dolor, qué dolor, qué pena! Encima de la tumba los pajaritos van, ¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah! Los pajaritos van, cantando el pío, pío, ¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah! Cantando el pío, pío el pío, pío, pa.
Cuentan que un día lo vieron por La Plata, estaba rubia, un poco más gorda, pero con las tetas firmes… el dato me lo pasó un abogado que se lo encontró en un “fiestorro” donde no faltó nadie, ni la poli, ni el cura!!!!!!!! , mucho alcohol, mucho sexo salvaje y corbatas de bincha, hasta había un par vestidos de pajaritos y una rubia de apodo “canarito”.
En fin quien quiera creer que crea y el que no, que se haga trava…
OPTIMO FINDE PARA TODOS, VINITO TINTO Y CHARLAS CON AMIGOS HASTA ALTAS HORAS.
OS QUIERO
OS DOY