(mi cajita era mucho, pero mucho más linda!)
Los sábados me convierto en "Juanita" (no, la Viale no, será para algunos muy linda pero a mi no me parece y a parte me genera violencia) y me pongo a hacer la "limpieza a fondo de la casa".Ahí estaba la cajita esa de porcelana, apoyada en el mueble del comedor y que vaya a saber una quien la trajo o desde cuándo hace que estaba en casa.
La cosa es que entre franela y plumero, sin querer la cajita fue a dar al suelo y con ella todo lo que había adentro...
Busqué cada pedacito y me dediqué por un buen tiempo a intentar arreglar y pegar el pequeño adorno...
Pero por más que le puse lo mejor de mi, la cajita no volvió a ser lo que una vez fue.
Hoy, con mucho dolor, me di cuenta que así pasa con ciertas cosas de la vida, una vez que se rompen no vuelven JAMAS a ser lo que eran antes...
No importa que haya sido queriendo o sin querer.
Podrá dolernos el alma, generarnos tristeza, podrá hacer que lloremos pensando en lo que tuvimos alguna vez, en eso que fue maravilloso y que perdimos.
Pero nada lo repara...
Y escribir sobre la cajita y sobre la vida me hizo llorar porque una pone muchas cosas adentro y después no se sabe bien que hacer con todas ellas.
Aunque una quiera recuperar eso que alguna vez tuvo, es en vano.
La cajita se rompió en mil pedazos y yo con ella.
(igual no pierdo las esperanzas, tengo el pegamento a mano por las dudas)