
- Tengan ustedes un buen día y un mejor viernes. Hoy les iba a hablar de las peripecias que uno hace para conseguir trabajo pero, como dijo Maru, una semana para el cachetazo: se nos fue Bety: una dama como ninguna, con el carácter de las maestras de antes, con la fuerza de un tren… Solía pasar por su casa a buscar a Celes y me decía: “¿Y hoy a dónde la vas a llevar a la nena?” “¿Van al Golden?” “Paren de buscar muchachos”, “No vuelvan tarde”, “Ojo con lo que hace” y tooooooodas esa cosas que las madres suelen decir o que me solían decir a mi jaja. Ir a la casa de Bety implicaba: 1. Que una sienta que al pasar la puerta estaba entrando a un iglú, porque salvo mi amiga, el resto de la familia vivía con calor y jamás de los jamases te prendían una estufa. 2. Instalarnos en el quincho a charlar largas horas y fumar a escondidas cuando Bety no se asomaba por la ventana de la cocina. 3. Una podía toparse con “Sandro” haciendo ejercicios montado a una de las máquinas de llame ya, con su bata imponente. 4. No parar de acosar al pendex un segundo, ni aún teniendo a sus novias enfrente, las cuales siempre me nefregaron. (salvo vos amiga, aunque delante de tuyo también lo correteaba). 5. Que siempre después de comer, Bety desplegara una “frutería” sobre la mesa y que yo le pidiera que me pelara la banana, lo cual hacía que la dama se fuera al carajo y me contestara: “dejate de joder que ya estas grande y podes hacerlo sola” 6. Bety era de las pocas personas que durante una charla “seria” me llamaba por mi nombre completo. 7. Entre las muchas cosas que podían pasar, una era verla a Bety planchando en malla, mientras me preparaba arroz con calamares. 8. Las charlas con cafecito y sus recomendaciones: “nena ponete crema”; “dejá las zapatillas y cambiá por los tacos que estilizan” y la pregunta obligada: “¿cuando se van a conseguir un marido?” Y tanto jodió que un día la ubiqué a Celes y después del casorio vino el reclamo de: “nos tenes abandonados”; “¿cuándo vas a pasar a tomar unos mates?” y el afamado: “¿ y vos para cuándo?” . Más de una vez llevé a mi amiga pasadas de copas, esperando que la muy turra subiera las escaleras gateando para desconectar la alarma y rogando que Bety no nos encontrara en ese estado lamentable, porque ahí si que nos mandaba al rincón sin recreo… Me quedo con el recuerdo de Bety y sus rulos al viento, de su carácter fuerte y tierno a la vez, de las risas cuando me decía que dejara al “nene” tranquilo porque un día me iba a corretear él y ella se iba a cagar de la risa viéndome huir por el parque. Bety se merecía estas líneas… Amigos, que tengan ustedes un OPTIMO FINDE, VINITO TINTO Y CHARLAS CON AMIGOS HASTA ALTAS HORAS. OS QUIERO OS DOY